Un nuevo día comenzaba y junto a ello hoy se inauguraba tu estudio de modelaje. Estabas tan feliz, emocionada, nerviosa.. Uno de tus mayores sueños se estaba haciendo realidad.
De chiquita siempre te ponias la ropa de tu madre, sus tacos, sus joyas, te maquillabas, peinabas y por ultimo ponías una larga alfombra para caminar sobre ella.
Imaginabas los flashes de las cámaras y a miles de personas aplaudiendote. Si, volabas con tu imaginación.
Pero por suerte, un día tu mamá decidió llevarte a una academia de modelaje, lo cual disfrutaste, te reíste, hiciste buenas amigas y la pasaste genial.
Te diste cuenta que era a lo que te querías dedicar toda tu vida, de ahí en más, hiciste algunos desfiles, posaste para marcas de ropa, etc.
En fin, no eras “famosa” pero si eras conocida en el ámbito de modelos. Amabas que te llamaran, amabas trabajar de esto.
Fuiste creciendo y tenías que ver que querías hacer con tu vida, que estudiar y esas cosas... Pero te propusiste que, cuando seas grande, ibas a tener tu propia escuela de modelaje.
Terminaste el secundario y empezaste la facultad. Estudiaste “diseño de moda” en la universidad de Palermo, te recibíste y pusiste en marcha el plan de abrir tu propia academia, que con tus ahorros y un poco de ayuda de tus padres, pudiste ograr lo que hoy en día ya es un sueño cumplido.
Después de años de trabajo, estudios, esmero, desfiles, fotos, etc, fuiste viendo distintos salones, hasta que encontraste el indicado y lo compraste. Tuviste que hacer algunos arreglos, pintarlo y adornarlo a tu gusto.
Y hoy, había llegado el día de la inauguración y estaba todo tal cual lo soñaste.
Tres salas. El primer salón con una gran alfombra roja con líneas al medio para que los alumnos caminaran derecho, espejos, luces, y hasta cámaras. La segunda sala estaba lleno de maquillajes, para que las chicas, aprendan a maquillarse solas. Y por último, un salón que era divido en “camarines” para que cada una, pueda vestirse, guardar su ropa y tener su intimidad.
Llegó la hora de que se abran las puertas, y allí, estaban tus dos acompañantes, Pedro y Sofía, estabas feliz de tenerlos y un poco triste de que Germán no haya podido venir ya que trabajaba.
- Felicitaciones Pau, quedo todo hermoso, te lo súper mereces.- Te dijo Pedro, con Sofi a upa.
- Gracias Pepe. Estoy muy feliz.- Dijiste dando pequeños saltitos de emocion y con una sonrisa mas grande que una casa.
Te diste vuelta y viste a muchas chicas acompañadas por sus padres, inscribiéndose.
¡Explotabas de felicidad!
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