Paula.
Pasaron los días, vos y pedro estaban bien, él estaba un poco celoso y te lo hacía saber, por eso decidiste estar más tiempo con él y demostrarle lo mucho que lo amabas y que solamente eras suya.
Estabas terminando de preparar a sofi para llevarla al jardín, y recordaste que debían ir al súpermercado.
- Amor, llevamos a Sofi y vamos al súper?.- Le dijiste a Pedro.
- Dale.- Te dijo y se acercó para besarte y agarrar a Sofi para llevarla al auto.
Cuando dejaron a Sofi en el jardín, se dirigieron al supermercado. Cuando estaban por bajar, a Pedro lo llamaron del trabajo, así que te dijo que vayas yendo y que te alcanzaba, eso mismo hiciste.
Estabas mirando que llevar, hasta que sentiste una respiración sobre tu cuello, así que te diste vuelta pensando que era Pedro, pero no.. Era Germán.
- Germán.. ¿qué haces acá?.- Preguntaste y si, ya te estabas asustando, Pedro no sabía nada pero últimamente Germán estaba en todos lados donde vos estabas, pensabas que te estaba persiguiendo, pero querías confírmalo antes de preocupar y hacer enojar a Pedro.
- Nada, te vi y me pareció necesario saludarte.- Te dijo él mientras posaba muy cómodamente sus manos en tu cintura, en el acto vos se las sacaste, ya te estaba haciendo enojar.
- Mira Germán, todo bien, pero de verdad que quiero que no te me acerques más, si, te fuiste ese día, pero me hiciste un favor, gracias a eso me di cuenta lo mucho que amo a Pedro, ya pasaron dos años y creo que es momento que te vayas buscando a otra persona o al menos que me dejes tranquila a mi.- Le dijiste ya con un tono serio.
En ese momento, te llamo Pedro para preguntarte en qué sector del supermercado estabas, cuando te diste vuelta, Germán había desaparecido, estabas cansada de estas situaciones que ya se habían repetido varias veces en la semana.
Cuando Pedro te vio sonrió y se acercó.
- ¿Todo bien mi vida?.- Preguntaste mientras el te abrazaba.
- Si, necesitaban saber unas fechas, así que espero que por hoy no me molesten más, días libres son días libres.- Te dijo separándose y vos acariciaste su mejilla.
- Tranqui, cuando lleguemos a casa quiero contarte algo si?.- Dijiste.
- Mm.. ¿Algo como que?.- Te preguntó.
- Cuando lleguemos a casa te dije.-Dijiste y besaste su cuello.- Te amo mucho.
- Yo te amo más.- Dijo besandote con efusividad.
- Mi vida estamos en el mercado bajale a la intensidad.- Dijiste riendo en el medio del beso.
- No quiero y no puedo, te pones ese pañuelo en la cabeza y te juro que me dan ganas de estar horas y horas chapandote.- Te dijo y vos mordiste tu labio, morias de amor.
- Que tierno, pero ya te dije que estamos en el mercado, hay gente y cámaras.- Volviste a reír.
- ¿Y? Mejor, así me envidian.- Te dijo besando tu cuello.
- ¿Y que se supone que te van a envidiar?.
- El bombón que me estoy comiendo.- Te dijo y largaste una carcajada.
- ¡Sos un tarado! Dale, vamos.- Dijiste tratando de separarte de él, ya que se aferraba de tu cintura cada vez más fuerte.- Dale Pedro, me vas a hacer enojar.- Dijiste y largo un suspiro para luego soltarte.- En casa me haces todo lo que quieras.
- ¿Todo lo que yo quiera?.- Te dijo con una sonrisa de picaro y asentiste.- Okey, vos lo dijiste.- Dijo y siguieron haciendo las compras.
Luego de eso, se dirigieron a casa, tenias miedo de su reacción cuando le cuentes lo de Germán, pero más miedo te daba lo que estaba sucediendo con él.