Paula.
Tus días desde la partida de Pedro eran horribles, estabas triste, lo extrañabas todo el tiempo. Tus amigas estuvieron al pie del cañon, todos los días venían a visitarte y trataban de levantarte el animo ya que vos eras un trapo de piso. Recordaste cuando se lo contaste, estuvieron unas dos horas puteando a Pedro, es más, querían adelantar el viaje que tenian a Nueva York y cambiar de destino a España para encararlo y darle unas cuantas palizas. Reiste. Eran tu mayor pilar. Pero volviste a la realidad, te encontrabas tirada en el sillón llorando. Odiabas estos bajones repentinos, porque eran por ese hombre que te dejó, otro de tantos..
Recordaste esa noche en la que te lo encontraste en la habitación de Sofi, abrazado a ella, y tu llanto aumentó.
*flashback*
De tanto llorar te quedaste dormida, al tanto de unas cuatro horas te despertaste con la tonta ilusión de que todo fuese mentira, que lo habías soñado.. Pero no, y lo acabas de confirmar, camino al baño la puerta de su cuarto estaba semi abierta y lo viste armando sus bolsos. Tus lágrimas no tardaron en salir y fuiste corriendo a encerrarte en el baño. Lavaste varias veces tu cara para parecer normal, pero tus ojos hinchados te delataban. Te quedaste unos minutos para tratar de recomponerte hasta que decidiste salir y confrontarlo. Pasaste por el cuarto de Sofi para verificar si seguía dormida, pero te encontraste con una imagen que hizo que tus piernas se aflojaran, estabas por morir, Pedro y ella abrazados, él con los ojos cerrados y llorando, así hasta que empezó a hablarle.
- Perdón mi amor, perdón. No quiero irme, no quiero dejarte.. Pero te juro que el tiempo va a pasar rápido y voy a estar acá otra vez. No puedo creer que se me este dando una oportunidad tan grande como esta. Te voy a traer muchos peluches y cosas que vea que te irán a gustar, y a Pau también.- Sonreiste entre lagrimas.- Ustedes se convirtieron en lo mas lindo e importante que tengo, ojalá que después de esto tu madrina me siga queriendo.. Aunque creo que ya me puso en su lista negra.- rió apenado.- Te amo bebita, sé que no entendes nada pero necesitaba decirlo.
Corriste a tu habitación y cerraste la puerta con llave, no irias a salir hasta que él se haya ido, no lo querías ver, porque de lo contrario te tirarias encima de él para pedirle que no se vaya y era lo que menos querías.
*fin del flashback*
Siete meses pasaron de aquel día y vos lo recordabas como que si fuese ayer. Día a día trataste de superarlo y soltarlo..
Estabas en tu mundo, preparando algunas cosas para el desfile que se llevaría a cabo en unos días, estabas feliz y nerviosa, siempre quisiste dirigir un desfile y en poco se cumpliría.
Escuchaste a Sofi llorar, eso significaba que ya se había despertado.
- Ya voy Sofi, ya voy mi amor.- Y cuando te dispusiste a buscarla la viste llegar de la mano de Germán. Moriste de amor.
- Justo salia del baño y como estabas ocupada la traje.- Dijo y le sonrieste. Sentaste a Sofi en su sillita y le empezaste a dar de comer.- Me encantaría quedarme con ustedes pero tengo pacientes en quince minutos.- Te dijo y luego agarro tu cara para dejar un dulce beso en tus labios.- Chau Sofi hermosa, nos vemos después Pau.
Pasaron unas horas, y como Germán termino temprano de trabajar decidieron ir a la plaza para pasar el rato.
Los tres no paraban de reír, es que la estaban pasando tan bien, y ver a Sofi feliz y contenta te llenaba el corazón de amor.
Ojalá todos tus días fueran así siempre, y para siempre.
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