jueves, 3 de mayo de 2018

Capitulo 41.



Pedro:




Llegaron a casa y se pusieron a ordenar todos lo productos en sus respectivos lugares, mientras lo hacían pensabas en esa algo que paula quería decirte, no querías preocuparte, pero a Paula la notabas tensa,  en el viaje de vuelta ni se inmutó y eso en un punto te asustaba.

- Pepe, tenemos que poner fecha ya eh.- Dijo Paula, tomando tu mano para llevarte al sillón y ambos sentarse allí, ella sobre tus piernas.
- Si mi vida, para cuando te gustaria a vos?.- Preguntase, la verdad no tenias idea.
- ¿Octubre? Faltan cinco meses, creo que llegamos.- Te dijo, y vos abriste los ojos, si que tendrías que apurarte.
- Es muy pronto, pero me encanta, ya quiero que seas la señora de Alfono.- Dijiste dejando un beso en su mejlla.- Que lindo suena.- Sonreiste.
- Te amo mucho.- Dijo abrazandote.-Hay que empezar ya con los preparativos, justamente ayer hablé con una modista y con el tema vestido no hay drama porque me dijo que me lo hace en tres semanas, así que la llamo, le pido el turno y estamos.- Te dijo.
- El salón podría ser el que tenemos a dos cuadras, ¿Te gusta?.- Dijiste.
- Me encanta mi amor!.- Dijo y te besó.
- Te amo.- Dijiste en medio de aquel beso.
- Te amo mucho, mucho, mucho.- Te dijo. Y no querías cortar el clima, pero la intriga te estaba comiendo y debías preguntárselo ya.
- ¿Que me tenía que contar?.- Dijiste separandote y la viste tensarse ante la pregunta.
- Ah si..- Dijo bajando su mirada y suspirando.- Pero necesito que me prometas que no te vas a alterar.- Dijo y vos ya te estabas amargando.
- No te puedo prometer nada cuando me das a entender que es algo malo Paula, decilo y listo.
- Bueno.- Suspiró.- Germán.. Hace días me está siguiendo y presionando, esta en todos lados a donde voy, esto ya me está asustando y quizás vos me podes ayudar.- Te dijo y tu sangre hirvió.
- Esta bien, vos tenes que estar tranquila, voy a hablar con él por las buenas, y si después de que hable te sigue molestando vamos a tener que acceder por otros medios.- Dijiste y ella te abrazó.
- Gracias por no enojarte o al menos reaccionar bien, pensé que ibas a revolear algo.- Te dijo y si supiera que en tu mente lo estabas haciendo.
- Eso es porque no estas en mi mente.- Le dijiste y ella largo una carcajada.
- Te amo tanto, que no me cansaría nunca de decírtelo.- Dijo sentándose a horcajadas tuyo.
- Y yo no me cansaría nunca de escucharte.- Y la besaste recostandola sobre el sillón, y así pasaron la tarde, mimandose, hasta que se hizo la hora de ir a buscar a Sofi al jardín. Paula se había dormido y no la querías despertar, así que tendrias que ir solo a buscarla, ¡Y como te costó despegarte de ella! Mirarla dormir era uno de tus pasatiempos preferidos, era tan hermosa..




Te levantaste, tomaste las llaves del auto y te dirigiste hacía el jardín, mientras ibas pensando en lo que Paula te había contado, que Germán la seguía, tenias que hacer algo para que pare de hacerlo..


Llegaste al jardin y no había ningún papá afuera, te pareció raro, pero a los segundos recordaste que era martes, hoy salía media hora mas tarde! Volviste al auto y para no esperar todo ese tiempo ahí, decidiste ir a la casa de Germán y hablarle, que deje de molestar a tu mujer.




Tocaste la puerta de su casa, al abrirte puso una cara de asombro, pero te hizo pasar.
- ¿Queres tomar algo?.- Preguntó.
- Mira Germán, no vine a hacer sociales con vos, vine a pedirte que por favor dejes de molestar a mi mujer.- Le dijiste tranquilo, pero serio.
- La amo.- Te dijo bajando la mirada.
- Yo también la amo, y mucho.. Tengo la suerte de que ella también me ama, y no voy a permitir que nada ni nadie nos separe, ni mucho menos vos, asi que deja de molestarla, ya vas a encontrar a esa mujer con quien compartas ese sentimiento, así que por favor, deja en paz a la mía.- Le dijiste.
- ¿Y así porque si me tengo que alejar de ella? No puedo.- Te dijo.
- Si podes, empeza con dejar de perseguirla, de presionarla, porque vamos a tener que acceder por otros medios que no van a gustarte.- Dijiste y a el pareció no afectarle.
-Esta bien, voy a tratar de olvidarla.- Te dijo y notaste su sarcasmo, morias por meterle unas cuantas piñas, pero preferiste controlarte e irte de allí, ya verías como pararlo, pero mientras tanto, tendrías que cuidar a Pau mucho más de lo que ya lo hacías...

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