Paula.
Te levantaste con el mejor de los humores, estabas muy feliz, hasta que recordaste que hoy a la tarde tenías que juntarte con Germán si o si y la amargura vino a vos.
Venias de llevar a Sofi al jardín, cuando recibiste un llamado, específicamente de Germán... Suspiraste y atendiste.
- Que queres. -Dijiste
- Hola! ¿Como estas lindura? Yo bien, gracias por preguntar.- Te dijo irónico.
- ¡Que mierda queres! Habla o corto.- Dijiste gritando.
- Primero quiero que no me grites, y segundo que hoy te espero a las siete y media en el bar que está al frente la clínica, amor mio, no me falles..- Dijo riendo.
- ¡Dejame en paz!.- Dijiste y cortaste, no soportabas esta situación ni un minuto más, querías llorar, romper algo de la bronca y el miedo que tenías.. Querias contarle a Pedro todo lo que estaba pasando, pero si lo hacías, todo iba a empeorar, Germán se enteria que él sabe todo e iba a sacarte a Sofi, cosa que no ibas a permitir.
Era tanto tu embole que no te diste cuenta que Pedro estaba atrás tuyo y temiste por lo que podría haber escuchado.. "Dejame en paz" fue lo que te dijo que escuchó, a lo que te excusaste con algo muy tonto. Odiabas mentirle, pero era tu única opción..
Sacaste a Sofi del jardín y le pediste a Ainara si te la podía cuidar un rato, no la querías llevar con vos y menos que Germán la viera.
19:30hs, el tráfico era un caos, había ocurrido un accidente a unos metros tuyos, no sabias por donde meterte para salir de ahí, la única opción era irte caminando pero ni loca dejabas tu auto ahí y solo, de igual manera te importaba muy poco llegar a horario al bar. Recibiste un mensaje de Pedro que te decía que llegaba a casa en un rato a lo que vos respondiste que estabas visitando a tus amigas con Sofi, y una vez más, estabas minitiendole y cuanto te dolía. Milagrosamente unos diez minutos después, el trafico empezó a circular otra vez, despacio, pero algo era algo.
Llegaste al rededor de unos cinco minutos, buscaste a Germán con tu mirada y lo viste en una mesa alejada de todos, estaba muy serio, parece que no le gusta esperar, pero nada te importaba menos que eso. Suspiraste y fuiste hacía él.
- Acá estoy.- Dijiste sentandote frente al él.
- Quince minutos tardes Paula, te voy a pedir que seas más puntual para la próxima.- Te dijo serio.
- No me jodas, ya estoy acá.- Dijiste ofuscada.- Decime que es lo que queres que me quiero ir.
- ¿Queres un café? ¿Algo?.- Preguntó y negaste.
- No quiero nada, quiero que me digas que queres. ¿Plata? Te puedo dar toda la que quieras con tal de que me dejes en paz.
- No.. No quiero plata, te quiero a vos, quiero pasar tiempo con vos mi amor, nada quiero mas en este mundo que estar con la mujer mas hermosa que vi en mi vida.- Te dijo agarrando tus manos.- Quiero que criemos a ese bebé y a Sofi juntos, que seas mi esposa y vivamos felices hasta viejitos Pau.. Te voy hacer feliz, mucho mas feliz de lo que supuestamente ese pelotudo te hace, todo eso quiero, pero con empezar viéndonos tres veces a la semana me conformo.- Te dijo y vos no sabias que decir, estaba absolutamente enfermo.
- ¿Vos te estas escuchando lo que decís? ¡Estas muy mal! ¡Estas enfermo Germán! Yo por vos no siento absolutamente nada, ¡Entendelo!.- Dijiste indignada.
- No me importa, yo te quiero para mi, así que nos vamos a ver tres veces en la semana como ya te dije, de no ser así, sabes lo que voy hacer.- Dijo sonriendo con malicia y las ganas de pegarle una cachetada te sobraban.
Te levantaste bruscamente de la mesa y te fuiste ahí, no aguantabas un minutos mas estando con ese hombre.. Estaba loco, Enfermo. ¡Por Dios! ¡Que se haga ver!
Pasaste a buscar a Sofi y te dirigirse a tu casa, pusiste lo mejor de vos para cambiar tu humor y no agarrartela con Pedro, él nada tenía que ver con la bronca y enojo que te provocaba Germán.
Estaban cenando, Pedro te había propuesto de ir a pasar el fin de semana largo a la quinta de sus viejos, te hubiese gustado ir a algún lugar mas jugado, pero no podías quejarte de nada porque vos misma no te dispusiste a organizar nada, se te había pasado por completo, de igual manera te ibas a despejar y olvidar un poco de todo lo que te estaba atormentando.
Te sorprendiste cuando te dijo que ya estaba todo guardado en el baúl y que esta misma noche salían.
-
Quedaste totalmente dormida, cuando tu amor te despertó, miraste para todos lados, ¡No lo podías creer! ¡Estaban en la playa! Justo en el lugar dónde querías estar.
Amabas esto que hacía Pedro por vos, amabas que fuera así, tan atento, bueno, dulce.. Era lo que tanto habías soñado de chica tener, un hombre que te ame y vos a él, que te haga feliz, siempre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario