Pedro.
Viernes. Tu día estaba bastante cargado, tenias varias reuniones, miles de cosas por hacer y ni siquiera habías empezado que de solo pensarlo ya te estresabas. Por suerte, se venia el fin de semana largo, y es que estabas organizando en secreto una escapadita con tus chicas a la playa, querías sorprenderlas.
Te levantaste cuidadosamente para no despertar a Pau, eran apenas las 6AM, si se despierta por algún ruidito que hagas, era capaz de revolearte algo por la cabeza.
Te diste una ducha, desayunaste y luego te fuiste a trabajar.
Todo era un caos para vos, recién salias de la primera reunión de cinco más que te esperaban, era medio día, tenias una hora de break, así que decidiste ir a tu casa para estar con Paula y despejarte un poco de los emoboles que te producía tu trabajo.
Llegaste y fuiste en busca de Paula, la viste hablando por teléfono muy seria y una frase llamó tu atención "Dejame en paz" la escuchaste decir y luego cortó la llamada. Te la quedaste mirando, estaba como enojada, todavía no se había percatado de tu presencia, pero cuando te vio se asustó.
- Ay Pedro me asustaste.. No te escuche entrar.-Te dijo algo nerviosa.
- Estabas muy concentrada en ese llamado.. ¿Quien era? ¿Quien te hizo enojar?.- Preguntaste.
- Nadie.- Dijo esquivando tu mirada.
- Te escuche decir que te dejen en paz Paula.. ¿Es el insulso de Germán otra vez? Decimelo y voy ahora mismo a cagarlo a trompadas, yo no tengo problema.- Dijiste.
- No.. Era Victoria que me sigue cargando con lo del otro día que empecé a gritar por la comida entonces le dije que me deje en paz.- Te dijo.
- Ah ¿y tanto enojo por eso?.- Preguntaste y la viste suspirar.
- No estoy enojada.
- Si vos decís..- Dijiste.
- Si, yo digo.
- Esta bien.- Dijiste y te acercaste a ella para dejar un beso en su panza y hablarle.
- Hola bebito, mamá dice no estar enojada, pero yo sé que si lo está, ¿decís que con un chocolate le saco el mal humor?.- Dijiste y miraste a Paula, sus ojos se iluminaron y una sonrisa se formó en su rostro.
- Dame, dame, dame.- Te dijo dando pequeños saltitos, vos la tomaste por la cintura y la besaste.- Perdón si te hablé mal.
- No pasa nada mi vida.- Dijiste y dejaste otro beso en sus labios.
- Quiero los chocolates.- Te dijo y vos reiste.
- Primero hay que comer la comida señorita.- Dijiste y ella fruncio su seño.
- Ya comí con Sofi antes de llavarla al jardín amor.- Dijo haciendo puchero.
- ¿Si? ¿Voy a tener que comer solito?.- Dijiste haciendo puchero vos también.
- Te puedo acompañar comiendo los chocolates.- Te dijo con una sonrisa y no podías creer lo hermosa que era.
Estuvieron mimosos durante el almuerzo, pero a tu pesar, tuviste que volver al trabajo.
Se te partía la cabeza, quejas, visitas, estabas harto, pero por suerte ya eran las 20 hs y estabas volviendo a tu casa. Para tu suerte, Paula te había dicho que se fue a visitar a sus amigas con Sofi, así que tenías tiempo de armar su bolso, el de Sofi y el tuyo. Hoy mismo partirían.
Llegaste a tu casa, te diste una ducha y preparaste tu bolso, seguiste con el de Sofi, que te sorprendiste de vos de tan rapido que lo hiciste. Por último y el más difícil, el de Pau, si que tenia que ser perfecto, sabias que ella era difícil con el tema ropa y tenias que meter todo lo necesario.
Cuando terminaste, guardaste todo en el baúl del auto y te tiraste un rato en el sillón.
Sentiste una manito en tu cara y supiste que era Sofi, te habías quedado dormido.
- ¿Molestando a papá?.- Escuchaste la voz de paula.
- Papi, abrí los ojos.- Te dijo Sofi subiéndose arriba tuyo.
- Hola mi princesa.- Dijiste por fin abriendo los ojos y la agarraste para llenarla de besos, la amabas tanto..
Estaban cenando y veías a Paula algo cansada, así que pensaste que el viaje le iba a venir muy bien.
- Se viene el finde largo, no organizamos nada para pasar estos días a algún lado..- Te dijo ella.
- ¿Te acordas que te conté que mis viejos tienen una quinta?.- Preguntaste y ella asintió.- Bueno.. Nos vamos ahí, ¿Te copa?
- Me encanta amor, ¿Cuando nos vamos? ¿Mañana?.- Pregunto y sonreiste.
- No.. Ahora mismo, ya está todo en el auto, solo tenes que pensar en descansar.- Dijiste y una sonrisa se dibujó en su rostro y vino corriendo a besarte.
-Te amo, mucho, mucho, mucho.- Dijo entre besos.
- Yo a vos mi hermosa.
-
Ya en viaje, Paula y Sofi estaban plácidamente dormidas, así que te venia genial para que tu sorpresa salga con más éxito.
Cuatro horas de viaje y por fin llegaron, habías estacionado en un lugar que daba la vista al mar. Despertaste a paula (cosa que te había costado un poco) y cuando lograste despertarla, miró para todos lados y tapó su boca.
- Gordo, esta no es la quinta de tus viejos..- Dijo algo sorprendida y emocionada.
- No.. Estamos en San Clemente, casa con vista al mar.. ¿Te gusta?.- Preguntaste y ella mordió su labio.
- ¿De verdad me lo preguntas? ¡Obvio que si! Me sorprendiste.- Dijo y te abrazó.
- Me alegro mi vida, eso quería, sorprenderte.- Dijiste y ella te besó.
- ¡Sos el mas lindo del mundo!
- Y vos del universo, te amo.
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